CAPITULO II:
Porque a ellos no los quiero!!!!!!
y que estás diciendo que a mi si me quieres!!!!!!!!!!
Rosalía reprimió las ganas de coger la pistola, que ocultaba bajo su chaqueta y pegarle, un tiro en su enorme cabezota, sin embargo, se dio la vuelta y se marchó llorando con un patoso caminar, pues le costaba un mundo andar con zapatos de tacón, , paró el primer taxi que paso a su lado y le dijo entre lágrimas; Calle Cervantes número 33, se subió al taxi, no sin antes echar un vistazo atrás y ver a Alberto arrodillado con las manos en la cara.
Déjeme ahí, en el próximo semáforo
Son 7,47€
Tome, deje así, le dijo mientras le daba un billete de cinco euros y tres monedas de 1
Muchas gracias y tenga buena noche
Llegó a casa sacándose los zapatos de tacón que llevaban atormentándola toda la tarde, dejó el bolso en el primer sitio que encontró, abrió la nevera , le dio un largo trago a la jarra de agua, se acerco a la alacena, de la cual cogió un bote hermético que le había regalado su madre, no le gustaba demasiado y todas las mañanas cuando se preparaba el desayuno siempre pensaba ´´ si tengo un minuto libre me compraré otro bote para guardar el té´´, pero nunca tenía ese minuto, y al fin y al cabo, el bote cumplía su función .Calentó la leche y la vertió cuidadosamente en la taza, que se había traído de su viaje a Londres, arrojó dos cucharas colmadas de azúcar, le puso el filtro y sobre este el té. Se dirigió al salón, abrió el segundo cajón de la librería cogiendo un cigarro, papel y una pequeña piedra de hachís de su interior, se tumbó en su sofá y le dio un trago a su té americano. Mientras por los altavoces sonaban las primeras notas de un vinilo de Wilco que acaba de poner, Rosalía quemaba, con toda la parsimonia del mundo, el costo
Cinco minutos después le dio la primera calada al porro y el segundo trago al té, y así, mientras el THC la invadía calada tras calada haciendo que su cuerpo pareciera estar relleno de cemento, en su cabeza no paraba de repetirse la escena del puente, pero eso no era lo que realmente la atormentaba, sino la pregunta que no dejaba de hacerse desde que se subió al taxi, que es lo que espero de Alberto? Y el mayor de lo problemas no era la pregunta, sino la respuesta, que cambiaba cada vez que se hacía la pregunta, y eso era lo que realmente la asfixiaba cada vez que veía al inspector Sabucedo, no entender el escalofrío que recorría su cuerpo cada vez que sus miradas se cruzaban.
CONTINUARÁ.....
domingo, 15 de noviembre de 2009
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1 comentarios:
Estoy enganchado!! Capitulo 3 YA!
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