1ª PARTE
UNO NO SABE LO QUE TIENE HASTA QUE LO PIERDE. Que simple, pero q cierta es esta frase. Pues yo ni siquiera necesite tenerlo para perderlo y para echarlo de menos
Hace un tiempo, no demasiado, me hicieron un regalo, un bonito y curioso regalo. Un libro, un libro en blanco, en el cual escribirían la historia más bonita jamás contada; seguro que si os la cuento os parecerá una entre tantas, pero para mí era diferente, era diferente porque yo era el protagonista. Lo único que debía hacer para que esto sucediese, seria llevar un jarrón desde la mesa, situado en el lado norte de la habitación, hasta la chimenea, situado al sur de la misma. Simplemente me habían dado estas indicaciones, que ahora os mostrare, para realizar mi cometido. En primer lugar; cuanto más tardase en llegar, más larga y bonita seria la historia, y segundo lugar nunca podría detenerme, siempre debía estar avanzando.
Acepte y me dirigí a coger el jarrón. Lentamente acerque mis manos, con miedo por lo que pudiera pasar, hasta que acaricie el jarrón, dándome cuenta de su suave y dúctil tacto. Por lo que sin más demora lo aprehendí y empecé a caminar.
Sin darme cuenta mi marchar empezó a menguar, y mi asombro ha aumentar, al percatarme de la hermosura y fragilidad q poseía el búcaro q me habían confiado. No sabría deciros que era lo que más me llama la atención, puede que sus preciosos y sutiles grabados, puede que su forma, curvilínea, pero sin duda lo que me extasiaba del jarrón era su perfecta armonía q vislumbrándolo una única vez te contagiaban su felicidad. Así q empecé a caminar lánguidamente, hasta prácticamente no moverme, ya que no quería desprenderme de ese enigmático, pero precioso jarrón. Y mientras yo me deleitaba con mi jarrón de fondo sonaba una hermosa melodía ¨¨ You're beautiful. You're beautiful. You're beautiful, it's true....¨
Sin embargo, imprevistamente, al ver a otra persona con su libro, tan feliz, me entro la curiosidad por saber que pondría mi historia, sin darme cuenta que ninguna historia me podrá hacer más feliz q la q estés escribiendo es ese momento. Por lo que me puse a correr, tropezando al momento yéndonos al suelo tanto yo como el jarrón. Durante un tiempo me quede allí, tirado, sin comprobar si el jarrón estaba roto o no. Simplemente deseando, que no estuviera roto, diciéndome cuan estúpido había sido por haber puesto en peligro tal preciosa obra de arte, y que si no estaba roto, lo cual anhelaba, nunca más la pondría en peligro.
Después de uno rato me decidí a mirar el jarrón y así poco a poco vire mi cabeza hacia el jarrón. Allí estaba el pobre jarrón, tirado sobre la alfombra, pero íntegro, no-tenia ni un rasguño, creo que ese momento, en el cual me di cuenta de q el jarrón no estaba quebrado, fue el más feliz de mi vida, aunque no duro demasiado. Lo cogí y me puse a transitar. Al dar el primer paso me di cuenta de que podría volver a tropezar, que se me podría volver a caer, así que lo agarre con tanta fuerza que al final estallo, estallo exactamente en los mismos trozos que mi corazón. Ese instante, ese instante en el cual el jarrón y mi corazón reventaban en mil pedazos, en ese mismo instante, rompí a llorar, no sé muy bien sí por mi incompetencia o por haber perdido el jarrón. Lo único que recuerdo, es que jamás sentí un vació tal en mi alma. Pero el tiempo fue calmado, disfrazándolo con arena, la cual de vez en cuando se mueve, mostrándome el vació y recordándome que este nunca desaparecerá
Después del dolor, como sabréis, siempre, siempre viene la frustración. Y yo la pague con los trozos de jarrón los cuales patee mientras les gritaba ¡¡¡¡por que, por que eres tan débil!!!! Sin darme cuenta que por muy fuerte que fuera yo lo habría roto igual. Tornándose así la historia más bonita jamás contada en un relato breve, en un ejemplo de cómo perder lo que uno más quiere; sin ni siquiera haberlo tenido.
Robert Louis Stevenson escribió: No puedes huir de una debilidad, debes enfrentarte a ella o perecer. Y yo digo si eso es cierto ¿por qué no ahora? Así q me dedicare el resto de mi vida a recoger los trozos de jarrón q yo disemine por ahí, todos y cada uno de ello para conseguir de nuevo mi adorado y precioso jarrón, mi jarrón de la sonrisa perpetua
2ª PARTE
Hace unos días ha llegado a mis odios que alguien a reconstruido mi jarrón y en lugar de quedarse atontado mirándolo le puso unas flores.
Escribo estas líneas para decirle a mi anónimo amigo Gracias, gracias por arrancarme la espada q tenia clavada en mi alma, gracias por liberar mi camino, mi tortuoso e inhóspito camino hacia la felicidad q nunca alcanzaré.
Ahora ya sé la q tengo q hacer olvidarme de mi jarrón de mi insignificante jarrón y buscar mi tótem. Gracias mi anónimo vecino de la 269
3ª PARTE
Creo que a mi anónimo vecino, a la persona q le puso flores a mi jarrón Tb. se lea acabo rompiendo. No sé si darle el pésame o alegrarme por él. Después de este suceso me pregunto si un coche se estropea cada 100km, de quien es la culpa? Del conductor o del coche, quien tiene la culpa raikkonen o mclaren? Este año lo veremos.
Yo ahora estoy de compras y después de probar alguna q otro florero q no me acaba de convencer, y de ver el jarrón perfecto, pero el cual por el momento es una utopía, acabo de ver uno en el escaparate que me encanta. No es demasiado bonito, de hecho es un poco bajito y gordito, a sí q más que un jarrón parece un botijo, pero un botijo muy bonitiño. Y creo que es exactamente lo que estaba buscando para amueblar mi habitación. Cuando lo pruebe os mantendré informados.
PD: Mira tu por donde ese botijo , resulto ser un tesoro, un tesoro tan grande que me ha saciado, que ha colmado todas mis espectativas. Ya no necesito buscar más , ya no quiero buscar más, ya he encontrado mi Totem
?¿ oreiuq et ?¿
0 comentarios:
Publicar un comentario